¿Es importante que un país produzca sus propias películas? Digo, es tan importante como para que una Nación que tiene a una cuarta parte de su población pobre invierta millones en filmar películas? Vos que militás en La Cámpera, te tiro un argumento: la mayor industria cinematográfica del mundo queda en la India. Ojo, también podemos preguntarnos si es importante o no, pero sin recaer en chicanas. Pero eso se lo dejo a ustedes, que son más inteligentes que yo.
No vi el programa de Lanata, pero sí vi que se armó una polémica sobre lo que dijo Lanata, que, entiendo: criticó al Gobierno Nacional por invertir, con guita del Estado, en películas de mierda que no ve nadie. Desde la otra parte, se subrayó que las películas son buenas, y la Presidenta dijo que el film documental sobre Andresito Guacurarí, llamado Buscando al Comandante Andresito, es fenomenal y que además, generó gran interés en la comunidad. También subrayaron que ni María Laura Santillán quiso bancar a Lanata en esto, y aseguró que le parece bien que los artistas ganen buena plata. María Laura es buena, y seguro lo dijo pensando en el propio Lanata.
(Jhá, creo que era el año 2004, o 2005, que fui con Alvarenga y con Inés a ver Deuda, la peli de Lanata, al Goumont!!!!).
Hasta ahí, no se discutió sobre arte, ni sobre industria, y, a mi entender, así vamos mal.
Que Argentina no tiene industria en materia de cine no es novedad. Se producen muchas películas, pero no hay consumidores. Ni el diez por ciento de los tickets que se venden en Argentina, son para ver películas locales. Ni que hablar de las películas que seguro dormirán abajo de la cama del algún director, o esas otras que viajan a salitas del interior para poder terminar de cobrar los subsidios. Lo que ocurre, es que no hay silobolsas para películas.
Esto quiere decir que sin el apoyo del INCAA (es decir, del Estado Nacional), se producirían muy pocas películas en este ispa, y todas, serían producciones asociadas a TELEFE y Canal13. Las razones por las cuales esto sucede, son diversas. Algunas, son propias de eso que llaman "mercado", o hollywood, otras razones podrían (dije podrían) tener algo que ver con el modo de intervención estatal sobre el sector, y por otra parte, está la cuestión artística: El Estado puede invertir un montón de guita y legislar generosas cuotas de pantallas, pero si la película transcurre durante dos horas con cuatro líneas de diálogos entre personajes apáticos y aburridos, confíen en que nadie va a ir a verlas. En taquilla, al cine argentino le va mejor cuando logra eludir esa pesada herencia del Nuevo Cine Argentino, que, dicho sea de paso, ya tiene veinte años.
También vale preguntarse, y no tengo la respuesta (o si), si la inversión del Estado en materia de producción artística se debe hacer mirando de reojo las ventas, o si, simplemente, se está solventando una forma de expresión artística que de otro modo no tendría cómo manifestarse, y si esta mirada, corre también para la producción cinematográfica, que es carísima.

