miércoles, 15 de febrero de 2012

Un conflicto en la Secretaría de Derechos Humanos enfrenta a sciolistas y kirchneristas


Scioli y Mariotto volvieron a mostrar sus diferencias esta semana a raíz de una nueva crisis que se desató en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, que amenaza con terminar con la gestión de Sara Cobacho y Fernando Cano.

La crisis que atraviesa la Secretaría de derechos Humanos bonaerense volvió a poner en evidencia los distintos repertorios que tienen Scioli y Mariotto para resolver los conflictos. El viernes a la tarde, seis patovicas ingresaron al sexto piso de la secretaría de derechos humanos bonaerense, en la ciudad de La Plata, y golpearon a las trompadas a un grupo de empleados de esa dependencia. Los patovicas involucrados en el hecho son amigos de un empleado que ingresó por una recomendación que el subsecretario Fernando Cano le pidió al SUTCAPRA (Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia de la República Argentina) para hacer control del personal.

La golpiza que recibieron los empleados de la Secretaría, entre los que se encontraban abogados, delegados gremiales y militantes de organizaciones de derechos humanos, generó una denuncia en la fiscalía, una serie de apariciones públicas de sindicalistas, referentes de las organizaciones de derechos humanos y legisladores provinciales, e incluso la presencia del propio subsecretario Fernando Cano en el edificio donde se produjo el incidente, lo que constituye un hecho asombroso.

En la cuerda floja

Luego de un fin de semana con rumores sobre renuncias, el lunes el Gobernador instruyó al jefe de Gabinete Alberto Pérez para que se reúna con Sara Cobacho; mientras que el subsercretario Fernando Cano convocó a todos sus funcionarios para una reunión de gabinete.

Alberto Pérez le pidió explicaciones sobre lo que ocurrió el viernes en la Secretaria, y le comunicó a Cobacho la precariedad con la que se mantiene al frente de esa repartición estatal. Por su parte, Fernando Cano pidió fidelidad a sus funcionarios, y les aseguró que el apoyo del Gobernador a la actual gestión es “incondicional”. Pero ya a nadie le simpatiza quedar pegado a una gestión cuestionada por todos los organismos de derechos humanos, sin excepción, y con graves denuncias por todo tipo de “desproligidades”, que van desde un robo que sufrió la Secretaría hace dos años atrás, más de una veintena de conflictos sindicales, incontables cambios de gabinete, y peleas constantes entre el subsecretario Cano y funcionarios de otros ministerios, el subsecretario y delegados gremiales, el subsecretario y funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el Subsecretario y legisladores provinciales, el Subsecretario y el vicegobernador…

En cambio, el vicegobernador Gabriel Mariotto recibió a los trabajadores golpeados y permitió que se difundan fotografías de la reunión, todo un gesto, que sería insuficiente si no fuera porque en la reunión, aseguró que otra situación de esas características acabaría con la actual gestión.

Los organismos piden la renuncia

La Asociación Anahí, a la que pertenece la abuela de plaza de mayo Chicha Marianni, difundió este fin de semana un comunicado en el que transmite su preocupación por los hechos de violencia ocurridos en la Secretaría, e insta a las autoridades a poner mayor empeño en esclarecer esa situación. Esa asociación, era uno de los pocos organismos cercanos a la Secretaría, pero en diciembre pasado, Juan Martín Ramos Padilla, el biógrafo de Chicha Mariani, renunció a su cargo de director de Igualdad de Oportunidades en medio de una cruel disputa con el subsecretario Fernando Cano.

Semanas atrás, Horacio Verbitsky publicó una columna con conceptos poco amables hacia la gestión del ministro de Justicia y Seguridad Ricardo Casal, y responsabilizó también a Sara Cobacho por su pasividad ante las violaciones de derechos humanos desplegadas desde la policía bonaerense. El Jefe de Gabinete Alberto Pérez acusó a Verbitsty de “colaboracionista” y defendió a “Cobacho”, a quien se refirió como una Madre de Plaza de Mayo. Pero entonces fue Hebe de Bonafini, quien declaró que Cobacho jamás perteneció a esa organización.

Por su parte, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto, no hace declaraciones públicas sobre el tema, pero todos saben que su hijo Guido Carlotto, espera ansioso a que suene el teléfono, para ser designado él como Secretario de Derechos Humanos.

Ayer, se conoció otro golpe a la actual gestión. Vino de la agrupación HIJOS, que frente a los hechos de violencia ocurridos el viernes, pidieron la renuncia de Sara Cobacho y Fernando Cano.

Desde el ámbito legislativo, los diputados de Nuevo Encuentro también pidieron la renuncia de Cano y Cobacho, en tanto que el lunes, ATE realizó un paro de actividades y se movilizó por el centro de la ciudad de La Plata.

Renuncias en el gabinete

Otro tema que impacienta a los funcionarios de la Secretaría, deviene de una posible consecución de renuncias. El fin de semana, uno de los asesores que permaneció durante varias gestiones en la Secretaría le anunció al subsecretario su renuncia, y el lunes, dos directores provinciales también transmitieron su voluntad de hacer lo mismo. Si al cabo de la semana, se producen cuatro renuncias, la situación se volvería insostenible.

Declaraciones que cayeron mal


Como ya el martes la situación se había tranquilizado, le sugirieron a Sara Cobacho hacer declaraciones a la prensa. Las hizo al portal infocielo, pero resultaron tan agraviantes que hasta generaron interés. Cobacho aseguró que los empleados de la Secretaría de Derechos Humanos se mofan con ella porque “se les cerraron los kioscos que había en la Secretaría”. Y consultada por la golpiza que recibieron los empleados el viernes, los minimizó y aseguró que “hay un solo golpeado y ya hablé con el chico, que es hijo de desaparecidos”.

Los incidentes alcanzaron un volumen político poco común para una dependencia que tiene un presupuesto apenas superior a los 30 millones de pesos, pero que podría motivar nuevas tensiones entre el gobernador Scioli y el vicegobernador Mariotto.

Publicado en Prensa3m

Give peace a chance

lunes, 13 de febrero de 2012

Chubut, la primera provincia que busca aplicar la “ley anti-terrorista”


El fiscal de Estado Blas Meza Evans quedó en la historia unos días atrás, cuando sugirió la posibilidad de pedir a la Justicia Federal que tipifique un acto de vandalismo contra una fibra óptica de telefónica como “terrorismo”, conforme a las modificaciones al código penal solicitadas por el GAFI y votadas por el Congreso de la Nación. Con todo, la ley no es lo que creyó Meza Evans.

El Fiscal de Estado Blas Meza Evans, parece empeñado en demostrar qué ten lejos esta del “proyecto nacional”. Luego de la interrupción de las comunicaciones que padecieron los ciudadanos de Trelew, Rawson, Gaiman, Dolavon y Puerto Madryn hace diez días atrás, producto de un supuesto atentado contra el tendido de fibra óptica que conecta esa zona de la provincia, el Fiscal de Estado contextualizó esa situación en el marco de los intensos conflictos gremiales y políticos que atraviesa la provincia, y que el Gobernador Buzzi calificó como “excelente clima de negocios”.

Pero Meza Evans fue más lejos, y consideró que los autores de la rotura del tendido de la fibra óptica, deben ser sometidos a la justicia federal, y enmarcó los supuestos delitos como “terroristas”. Esa tipificación fue incluida al Código Penal en diciembre de 2011, y se dio a conocer bajo el título de “ley antiterrorista”. Pero lo cierto, es que esa modificación en el Código Penal fue aprobada en función de las exigencias del GAFI –un organismo internacional contra el lavado de dinero-, para que Argentina pueda pertenecer al G20. Y su redacción está hecha de manera tal que la aplicación resulta prácticamente imposible.

Esa situación, no es producto de desinteligencias o vagancia de los legisladores y funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional, sino precisamente para que los gobiernos provinciales, jueces federales, o gobiernos nacionales de otro signo ideológico no usen esa la mencionada herramienta legal para reprimir la protesta social; a la vez que se cumple con las exigencias del GAFI. Pero Meza Evans no lo entendió, o se hace el desentendido.

La “ley antiterrorista” estipula sustantivos agravamientos de las penas para los que sean condenados bajo esa tipificación, pero el artículos 41 quinquies parece escrito para Meza Evans: “Cuando alguno de los delitos previstos en este Código hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse, la escala se incrementará en el doble del mínimo y el máximo.
Las agravantes previstas en este artículo no se aplicarán cuando el o los hechos de que se traten tuvieren lugar en ocasión del ejercicio de derechos humanos y/o sociales o de cualquier otro derecho constitucional.” Es decir, que aunque la rotura de esa fibra óptica, se trate de un delito, sería en el marco de una disputa gremial, lo cual no exime a sus autores de toda responsabilidad, pero de ninguna manera se los puede acusar de “terroristas”.
El texto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso de la Nación contiene un párrafo que determina con claridad el espíritu de la ley: “…quedan terminantemente excluidos de cualquier posible interpretación criminalizante los hechos de protesta social, toda vez que estos estén dirigidos a reclamar por derechos individuales o colectivos. Y en el supuesto de que pudieran transgredir la ley penal, conforme a la redacción propuesta y en virtud de la tradición normativa y jurisprudencial nacional, no dejarían de constituir el ejercicio de un derecho constitucional”.

Pero como ese texto no estaba incluido en el articulado, los diputados de Nuevo Encuentro propusieron agregar el artículo 41 mencionado en esta nota. Quizás, Meza Evans no tuvo tiempo de leerlo.

martes, 22 de noviembre de 2011

Pagué

Pagué el alquiler, hoy voy a pagar el celular, pagué por ser ácido, por ser cruel, por ser sarcástico, por ser inútil y por parecer inteligente, por estar deprimido y por estar contento, pagué la cuenta en el restaurant, pagué el cine en tres dimensiones y le monde diplomatique en papel de obra, lo pagué también cuando venía en papel de ilustración, pagué un monitor de 17 pulgadas que esta cada día mas mugriento, pagué boletos de colectivo que aún conservo, botellas que ya están vacías, primero pagué cassettes que ya no están vírgenes, después Cds y más tarde Dvds, pagué el alquiler de películas que marcaron mi vida, pagué por un 25 que se secó en el placard, pagué por una Nikon, lámparas de bajo consumo, planchas de poliestireno expandido, fotocopias para la facultad, pagué por dos entradas para ver a Roger Waters, pagué por marcos para las fotos, pilas para el scalectric, desodorantes, preservativos, dólares, guaraníes y pesos chilenos, pagué tasas de transferencia y tasas intersucursal, cargadores para el celular y tarjetas control, pagué AFIP, pagué expensas, escribanos y martilleros. Nunca pagué un soborno, nunca me lo pidieron; nunca pagué por un mp3, nunca vi una película en Cuevana, pagué por comida en la estación Constitución y pagué por la comida de la estación Constitución, pagué bebidas y comidas para mariana, pagué una entrada a Calle 13 para mariana, pagué lavanderías, peluquerías y librerías, pagué distinguidos cafés para la matancera, pagué carísimas entradas para ver óperas, pagué litros y litros de combustible y otros tantos de vinos y cerveza, pagué carne, fideos, salsas, verduras y frutas, leche crema y manteca, aceite de girasol y aceite de oliva. Pagando es como las personas nos entendemos. ¿Pagué bastante no? Ahora entiéndanme. Y también páguenme si es posible.

martes, 15 de noviembre de 2011

Sophie Madeleine, Néstor Kirchner y Daniel Johnston

1-hoy llegó tarde el boletín informativo de la Municipalidad de Lanús, que normalmente me lo envían cerca de las 4AM.
2-como ya es tarde a la noche, y el cielo tiene ya un poco de color, les regalo un cover de Sophie Madeleine, de una canción del singular Daniel Johnston.
3-como Sophie Madeleine es para levantarse un domingo a la mañana y que la chica (o chico, chicas) que está ahí pegada siga siendo linda, les regalo otra canción de Sophie Madeleine para que, si algún día les pasa eso, tengan algo a mano para musicalizar el momento. Feo sería que prendan la radio y suene la transmisión del Turismo Carretera. Eso es para cuando queremos que se convierta en una caja de jugo Ades. Sophie Madeleine:
4-Si, Sophie acompaña su voz con un Ukelele, ese instrumento cada vez mas popular, que conocimos con la Ukelele orchestra. Con su versión de Should i stay or Should I go, o en un recital con The Kaiser Chiefs.
5-una bandera que diga Sophie Madeleine con nosotros, Néstor Kirchner en el cielo y Daniel Johnston donde puede.
6-una remera que diga "me gusta tu remera".
7- 011 1541831078. el celular de Lubertino.

viernes, 28 de octubre de 2011

Las heridas de Néstor Kirchner


En los rasgos de los agradecidos, se pueden ver las huellas de la tortura de los represores, del sometimiento de los más aptos, la humillación de los poderosos, y el sufrimiento de años y años de frustraciones. En las manos curtidas de los agradecidos hay un sinuoso recorrido en busca de la sobrevivencia. Hay millones de manos que se curtieron en el rose con las herramientas, con los desechos de los demás, con la mierda. En los ojos de las Madres agradecidas están sus ausencias.

Néstor Kirchner acogió todas las huellas, todos los sufrimientos y todo el miedo, y nos lo devolvió en forma de demanda política. Con Néstor, la política volvió a ser la forma de luchar contra la humillación y el sometimiento, porque él, desde lo político, nos demostró que en la contienda política, podemos sanar las heridas más profundas. De las bocas que reproducían gritos desgarrados, empezó reproducirse un lenguaje.

Y en ese lenguaje que él nos invitó a compartir, está su compromiso y su eficacia en la lucha contra la violencia. Porque esa puja por el poder a través de la lucha política, se impuso sobre la lucha por la sobrevivencia a los márgenes de la civilidad, y sobre la reacción violenta que emerge cuando las sociedades se ciegan.

Sin realidades duraderas ni herramientas para proyectar futuros, el 19 y 20 de diciembre de 2001 nos encontró en medio de la violencia, hubo asesinados allí, y hubo los crímenes temerosos cuando Duhalde se sintió amenazado. En cambio, en los momentos más intensos de la lucha por el interés económico desatada a raíz de la resolución 125, apenas pudimos ver unas trompadas en la plaza de mayo.

Las heridas, que nos absorbió Néstor Kirchner, y la arena política a la que nos empujó, nos permitió volver a creer, a disponer de nuestras inteligencias y asumir ciertas reglas de la democracia para luchar por los intereses de nuestra colectividad. Y en esa contienda política por la defensa de los valores, de las verdades que cada grupo acoge, y por el interés que persigue cada quien, los kirchneristas aprendimos que ese campo es emocionante, y que de la voluntad de transformación de la realidad social que se expresa cotidianamente en el quehacer político o ciudadano, también puede emerger el amor.

Cuando Néstor Kirchner se abraza y bromea con Hebe de Bonafini, rompe esa muralla que separa a las madres de los desaparecidos de los sobrevivientes. Destruye la culpa, deja que se asomen las heridas, nos muestra que hicimos recorridos distintos y nos invita a ser parte de lo que no pudimos ser, ya sea porque nacimos tarde, nos amputaron la identidad, nos mutilaron, nos desaparecieron, nos empujaron a la marginalidad, nos señalaron por drogones, por putos, por negros, peronistas, zurdos, anarcos, vagos, sindicalistas o inconvenientes, por lo que sea que sea o haya sido alguna vez, todas las heridas pueden ser parte de una identidad más en el multiforme entramado político del kirchnerismo. Todos podemos, desvergonzados, dejar que se asomen nuestras cicatrices, transformarlas en una historia, fabricar un lenguaje para contarla, y hacer política para sanarlas.

Casi todos, lo conocieron a Néstor Kirchner cuando sus heridas ya eran parte de un relato que era producido desde un nicho de la política, todos fueron a Néstor para reclamarle algo, y él contestaba: bienvenidos a la militancia política.

Esa posibilidad de hacer de nuestra debilidad una fortaleza, es lo que devolvió a los argentinos eso que llaman “autoestima”, porque en la Argentina , rebalsaban debilidades y sobraban heridas pútridas, que no identificaban actores políticos, sino que conformaban sujetos estigmatizados.

Cuando Néstor Kirchner asumió como propia la tragedia de los militantes desaparecidos, y de algún modo se enlutó con sus madres y sus hijos, magnificó el estigma, lo incrustó en el seno del poder, y obligó a curarnos de ese espanto, a través de la reapertura de los procesos judiciales contra los represores y la construcción de un relato oficial sobre la dictadura, que sacó de la opacidad los nombres y las historias de los 30 mil desaparecidos.

Ese mecanismo fue reiterado: con cada estigma una bandera política, con cada bandera un compromiso con la justicia, una contienda política, la construcción de una nueva verdad, y el nacimiento de realidades que satisfacen a más.

En esa dinámica cada vez más apasionante y multitudinaria estábamos el 27 de octubre de 2010. Esa mañana Néstor Kirchner se murió, y muchos nos emocionamos por primera vez. Su muerte común nos dejó a la intemperie, permitió a muchos ver que con él estábamos protegidos, y encontró a todos emocionados en las plazas, en búsqueda de abrazos. Y otra vez, Néstor hizo de las debilidades fortalezas: todos los tullidos, los amputados, los marginados, los señalados por las miles de razones que no existen, se encontraron en la Plaza de Mayo, dándose protección, porque en definitiva, eso también es lo que Kirchner dio a la política: la posibilidad de proteger al otro. Por eso, desde Néstor Kirchner, la política volvió a ser una actividad humana.

Para Prensa3m
Foto: @_tweetordie

jueves, 27 de octubre de 2011

Gracias


Agradecí por primera vez, a Néstor Kirchner. Permitió que hacer política vuelva a ser emocionante.

Foto: @_tweetordie

martes, 25 de octubre de 2011

Se abre el libro de pases


"¿Qué diputada abandonará antes al partido con el que entrará a la Cámara en diciembre? ¿Graciela Ocaña o Patricia Bullrich? La Cívica Pato podría ser favorita porque amaga hacerlo desde hace un tiempito. Y ha jugado con más camisetas que Toresani o el Tweety Carrario, dos futbolistas que trajinaron en muchos clubes. Pero “la Hormiguita” seguramente andará maquinando si seguir en yunta con Francisco de Narváez le es redituable o si le conviene buscar otra querencia, en la que pueda combinar su perfil denuncista con una agenda progresista, algo muy difícil de colar en las huestes de El Colorado." Adelante con las apuestas amigos. La nota completa de Mario Wainfeld acá.

miércoles, 19 de octubre de 2011

“No le creo nada”


La política testimonial llegó a su máxima expresión en el último spot de Ricardo Alfonsín, en el que le habla a la Presidenta porque siente que tiene que decirle algo: “no le creo nada”, le dijo. Y concluye en que “alguien se lo tenía que decir, y quién iba a ser” sino Alfonsín.

Con la voz quebrada, el candidato desafía a la Presidenta y nos alerta sobre una serie de fantasmas de los que ya nos hablaron, pero nadie vio. El candidato interpela a la Presidenta como si estuviera muy lejos, y hasta se puede notar que se siente hablándole a alguien que lo escucha desde muy alto.

El candidato asegura que a pesar de todo el poder que tendrán allá arriba, el no permitirá que, allá arriba, se apropien de sus fantasmas y los corporicen. Él será quien impida las reformas constitucionales que se imaginó, él impedirá que se le escapen los fantasmas, él no firmará otro Pacto de Olivos. Al candidato le faltó decir: “yo no firmaré un pacto de olivos”, pero arruinaría un poco la distinción con la que aún se enuncia su apellido, aunque no más que la forma en la que él lleva puestos los trajes del difunto padre.

El candidato está lejos de la Presidenta , a millones de votos, pero siente la necesidad de decirle algo: “no le creo nada”, le dice. Y continúa con una serie de potenciales flagelos que a rigor de verdad, no conmueven a nadie.

Es conmovedor ver el spot recortado, porque el candidato no puede dar un discurso de apenas un minuto de corrido. Los cortes son visibles, el candidato llega a un punto, cambian el plano, y continúa en otra postura y con otro tono de voz todavía mas impostado que el anterior.

Una producción audiovisual se expresa a través de lo que aparece en la pantalla, pero también con lo que queda afuera de campo. Allá, a donde mira Alfonsín en ese spot, no nos imaginamos a la Presidenta ruborizada porque le dijeron mentirosa, vemos al guionista, al director, al camarógrafo, buscando algo de qué amarrarse para sacar adelante esta campaña, o buscando al jefe de campaña para cobrar el cheque.

@ilpostino_hc para @prensa3m