
El diario El Chubut ilustra su tapa de hoy con una foto increíble: una urna cruza por los aires el recinto de la legislatura provincial. (el círculo NO forma parte de la edición del matutino, desde luego)

Desde muy temprano
Detrás de esas ancianas, el grupo de danza y percusión
Los chicos que años atrás marcharon a caballito de sus padres, hoy marchan en las numerosas columnas de los estudiantes secundarios, otros miles cantan desaforadamente bajo los estandartes de
La enormidad de la manifestación, el desarrollo de las organizaciones, y la propia mutabilidad de las cosas, modificó la centralidad del acto; que ya no está en el escenario y la lectura de documentos, ahora se trasladó a lo que ocurre debajo de cada bandera, a los rostros y los cánticos de cada columna, a las intervenciones callejeras. En una esquina, frente a la catedral, un grupo de jóvenes ofertaban “abrazos gratis”, en un cartel escrito a puño y letra. Caminaban entre la gente y se fundían en abrazos con desconocidos. Muchos inorgánicos que antes caminaban por las calles, ahora miran de costado, y aplauden el paso de las organizaciones juveniles, como si se tratara de un desfile de carnaval. Sobre Avenida de Mayo, unos afiches firmados por “
Nombres propios
En la marcha de las Madres y las Abuelas había banderas rojas, celestes, negras, fucsias y verdes. Pero todos ellos tenían alguna consigna referida al 2011 y al liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner.
En la manifestación de las organizaciones de izquierda, el único nombre propio de personas vivas que se podía leer era Khadaffi y Mubarak, a quienes se los condenaba o se les exigía “que se vayan”. La ausencia de nombres no es propio de la horizontalidad de los partidos de izquierda, muy estrictos en su organicidad, más sí de su orfandad de liderazgos.
Con todo, la multitud y la heterogenidad de las fuerzas políticas y la concurrencia masiva de ciudadanos de a pie volvieron a expresar una vez más que las Madres, las Abuelas, y las organizaciones de Derechos Humanos, dieron una batalla cultural, y la ganaron.
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Il Postino para Prensa3m

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Aquí un cuadro que ilustra la particular cantidad de votos nulos y en blanco de las últimas elecciones en Chubut. ¿Curioso no? el pan antes se ponía duro y ahora gomozo.
| año | blancos | nulos |
| 1983 | 3,46% | 0,75% |
| 1987 | 2,74% | 0,11% |
| 1991 | 2,42% | 0,93% |
| 1995 | 5,46% | 0,68% |
| 1999 | 9,1% | 0,78% |
| 2003 | 8,02% | 0,9% |
| 2007 | 2,09% | 0,94% |
| 2011 | 5,26% | 1,45% |

La falta de datos disponibles al conjunto de la comunidad, el ajustado e incierto resultado y la poca convicción con que el Gobernador anunció el triunfo de Buzzi, tiñen la tan mentada transparencia del sistema electora chubutense y hunden el modelo Chubut, que a esta altura bien podría ser un rompecabezas.
La falta de disponibilidad de la información entorpeció las coberturas periodísticas, más aún de los medios nacionales, cuyos corresponsales suelen pecar de ignorantes. Movileros y conductores esbozaron explicaciones sin ningún asidero, como que la demora en la obtención de los resultados era producto de las enormes distancias que separan a cada municipio, pero desde el 27 de julio de 1866 (y antes también), cuando se envió el primer telegrama que unió a Irlanda con Terranova, el espacio y el tiempo no guardan la misma relación para transportar piel de chinchilla que para comunicar letras y números.
La paridad tampoco ayuda. Aunque es factible que si el resultado hubiera sido contundente la información habría sido precisa e inmediata.
El orden en que se cuentan los votos y se dan a conocer, forma parte de las picardías en las que recae cualquier partido, pero eso no significa que haya fraude. Esas picardías no cambian el resultado final. En una elección, la operación aritmética más recurrida es la suma, en la que el orden de los factores no altera el producto. En cambio las quince urnas que aún no se abrieron y la cantidad de votos anulados, que supera en mucho a la diferencia entre ambas listas, inquietan a cualquiera que tenga voluntad de saber quién sacó más votos. Y también al Gobernador Das Neves y a Martín Buzzi.
Los resultados en la elección de diputados provinciales y en las intendencias tampoco sirven de estímulo para las filas dasnevistas. Entre ellos prima el desconcierto y el pase de facturas. No viven un lunes de festejos, como supondría una victoria, por pírrica que fuera.
El mutismo de Martín Buzzi, que desde que se conocieron los resultados oficiales no emitió un solo sonido, es un fenómeno difícil de explicar, quizás porque no tenga precedentes. Este cronista ignora si es un problema fonatorio o si el candidato a la gobernación chubutense atraviesa otro tipo de disfunciones. Si llegara a ganar, la provincia ofrecería otra peculiaridad: Así como Catamarca tuvo la primera gobernadora electa en su historia y la Nación tendría la primera Presidenta reelecta, la provincia del Chubut podría ostentar al primer Gobernador mudo. Resta saber si Das Neves será su vocero, o si contratarán a otro menos creativo.
En lo que refiere al resultado, es difícil establecer un pronóstico sobre el recuento, porque aunque el proceder de los dirigentes dasnevistas resulte sospechoso, no es frecuente que los recuentos contradigan a los resultados que el tribunal electoral informa en primera instancia. De conocerse mayores precisiones sobre las urnas que permanecen cerradas podría estipularse si el resultado es reversible o no. Por otra parte las referencias a la cantidad de votos anulados tiene su peculiaridad: si bien supera en mucho a la diferencia que separa al PJ del FPV, en elecciones anteriores la cantidad de votos anulados fue superior, incluso con menor cantidad de electores en la Provincia.
Ahora resta esperar, el Frente Para la Victoria deberá cuidarse mucho para no ser víctimas de nuevas trapisonadas, conforme pasen los días, el tema quedará desplazado de las tapas de los diarios, pero sin dudas, para muchos dirigentes dasnevistas el domingo 20 de marzo de 2011 quedará en sus anecdotarios como “una noche inolvidable”.
Il Postino para Prensa3m
El dasnevismo se extingue junto con la desfiguración del proyecto presidencial de Das Neves, y resulta difícil imaginar a Martín Buzzi con fuerzas suficientes para construir una expresión política alejada del kirchnerismo. Sin Das Neves no hay dasnevismo, y el domingo se definirá quién será la figura que centralice al kirchnerismo chubutense. Las elecciones de este domingo tendrán una serie de consecuencias políticas: el gobernador Mario Das Neves dejará de ser el eje sobre el que se configura la política local y eso generará un reacomodamiento de todos los actores políticos, que se reubicarán en el ecosistema político: muchos que hoy son caníbales se volverán herbívoros, y muchos de los que se muestran mansos, darán cuenta de su verdadera voracidad.
La otra consecuencia se desprenderá de la lucha por el sentido que habrá para dar cuenta del significado de la elección. Pero esa disputa no se dirime en la provincia, sino en la Capital Federal. Tal como ocurrió con las elecciones en Catamarca, del resultado se desprenderán una serie de conclusiones e interpretaciones que tratarán de explicar la derrota de unos, el triunfo de otros, y en función de eso elaborar un vaticino de las elecciones de octubre. Éste domingo, Chubut será una preocupación para personas que ignoran dónde queda la capital provincial.
Pero lo que es más visible aún, es que el dasnevismo como fuerza política tiende a desaparecer, sea cual fuere el resultado electoral. Muchos se preguntan si Buzzi podría ser un sucesor leal, y con la valentía, la energía y la inteligencia suficientes para mantener el estrecho ideario y la pesada carga dasnevista en alto. Pero también habría que preguntarse si Buzzi tendrá esas condiciones, mas la terquedad, para sostener la misma irracional distancia que mantiene Das Neves con la Casa Rosada.
En cualquier escenario electoral, Chubut tendrá un Gobernador alineado con la Casa Rosada , en la medida que se afianza el kirchnerismo en la escena nacional ¿Qué razones tendría Martín Buzzi para oponerse al Gobierno Nacional, en función de un dirigente (Das Neves) que no ofrece ninguna proyección política para el futuro?
Es de manual, que para gozar de un presente político sólido se precisa una proyección nítida de un futuro promisorio, y que para poder proyectarse en el futuro, es necesario estar situado en el presente, con un despliegue extendido en la realidad, y no solo en los deseos.
Cuando el actual gobernador chubutense tuvo bajo sus pies los cimientos que le habrían permitido extender a nivel nacional su carrera política, proyectó su futuro sobre los nubarrones que el propio kirchnerismo había generado con sus torpezas. Pero una vez disipada la tormenta, esta vez por la habilidad del kirchnerismo, la proyección de Mario Das Neves se desdibujó, y hoy sus declaraciones en la prensa no son más que una gota de tinta en el mar.
Si Buzzi sabe ese aspecto central de la actividad política (lo que no es seguro), deberá interpretar que oponerse al Gobierno Nacional por el sólo capricho de un dirigente que lo opaca, le roba protagonismo, y no le permite planificar un futuro político, no tiene sentido alguno. Por mucho que el actual gobernador ponga el cuero en lo que queda hasta las elecciones, el día de la asunción Buzzi deberá decidir si sintoniza la radio que escuchan todos y extiende los lazos con Cristina Fernández, o se aisla en una iniciativa política que conspira contra sí mismo.
Con todo, es visible que el resultado será muy ajustado; de ganar (lo que es muy dudoso), Buzzi no contará con las ostentosas diferencias que obtuvo Das Neves, y eso conspira contra la legitimidad de Das Neves para autoproclamarse como un presidenciable y debilita a Buzzi en el nuevo esquema que tendrá el peronismo. En criollo, Buzzi estará obligado a negociar. Si pierde, pasará al ostracismo hasta encontrar el tren que lo deje bien. De ganar Eliceche, se encontrará con el desafío de reconducir al peronismo chubutense y expresar con una buena gestión, el mucho más complejo y virtuoso ideario peronista/kirchnerista.
Lo que está en discusión no es si la Provincia es gobernada por un mandatario kirchnerista o uno dasnevista: lo que se dirime, es qué kirchnerismo tendrán los chubutenses, y cuál traducirá mejor en términos de gestión la voluntad política que supone ser kirchnerista. No se discute Kirchnerismo si, o kirchnerismo no, se discute qué kirchnerismo quieren los chubutenses.
Il Postino para Prensa3m
Una canción de los rollings Stones. Un disco de Nick Drake. Unas cuantas copas de vino. Y un montón de tiempo que ya pasó inútil, como todo el que va a venir.
Esperamos el taxi. Esperamos una mejor oportunidad para decirle. Cinco empanadas. Una tira de asado. Tres cuartas partes de un kilo de helado de chocolate amargo, chocolate con almendras y banana split esperamos. Esperamos a tener obra social, jubilación, trabajo, auto y casa. Esperamos a saber un poco más. Esperamos a la operadora del *611. Vivimos una ínfima cantidad de tiempo, y la mayor parte estamos esperando. Cuando llega el remedio, ya sólo necesitamos morir. Los que menos esperan son de la sociedad cicuta. Los más pacientes, debaten la eutanasia en algún congreso internacional.
