El ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires dio a conocer información estadística de la Procuración que indica una baja del 7,39 por ciento en los delitos cometidos en igual semestre de 2010. Si bien es factible una disminución en la tasa de criminalidad, la información no es confiable y se manipula según el interés.
El Ministerio de Justicia y Seguridad que conduce Casal, difundió datos elaborados por la Procuración General de la provincia de Buenos Aires, que indican una disminución de un 7.39 por ciento en los delitos cometidos, en relación al primer semestre de 2010. Sin embargo, la información de la procuración tiene bajo valor científico, y su uso político es tan conveniente para la prensa amarilla como para la dirigencia política, según los aspectos que se destaquen del informe.
El informe difundido por el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense consigna una disminución de un 7.39 por ciento de la cantidad de delitos cometidos en la provincia, y precisa que hubo una baja del 5,22% de los homicidios dolosos y de un 11% en ocasión de robo. Además, indica que de los 619 homicidios cometidos en el primer semestre de 2011, la mitad derivan de conflictos familiares o vecinales.
Pero los datos de la Procuración difundidos por Casal también fueron objeto de títulos catástrofe y discursos que describen un escenario distópico para el conjunto de los bonaerenses. La descontextualización de un escenario en el que convive un tercio de la población argentina genera enorme impresión, porque del mismo informe también se puede decir que en la Provincia se comete un homicidio cada 6 días, 324.832 delitos en un semestre, 75 por hora, y once denuncias por robos, hurtos y asaltos por minuto.
Lo que los medios de comunicación y el Gobierno de la Provincia no indican, es que de la información generada por la Procuración y difundida por el Ministerio no se desprende una “tasa de criminalidad”, que permita establecer altas y bajas en la comisión de delitos. Se trata de indicadores que señalan la cantidad de investigaciones que inician las fiscalías de la provincia. Y vale decir, que las investigaciones que se inician no siempre emergen de la comisión del delito denunciado, por eso se cursa una investigación.
Mientras que por otra parte, se cometen delitos que no son denunciados, y se denuncian otros que no son investigados. Es lo que se conoce como la “cifra negra”.
Si bien el contexto socieconómico permite suponer una disminución en la tasa de criminalidad, este tipo de información estadística no ayuda a defender ninguna política de seguridad democrática como pretende el Gobierno de Scioli. La falta de rigor científico en la elaboración de los datos difundidos y el contraste que inevitablemente existe entre la percepción individual y la fría información estadística sólo ayuda para que el Gobierno tenga más números para mostrar en la televisión, y para que la prensa amarilla horrorice por un supuesto escenario de caos y destrucción.
Publicado en Prensa3m