Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad Ciudadana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seguridad Ciudadana. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Agarrate Catalina


6- Por suerte esta Cabandie, que se venga siendo feliz.

7- Leyendo sobre la vida en contextos de encierro me encontré con esto, que no tiene desarrollo pero ayuda a pensar el significado de la prisión en los cuerpos y las conciencias de los hombres y las mujeres que empujamos a esa suerte.

EL CONCEPTO DE ADAPTACIÓN. 
- Toda conducta es adaptativa: 
 - La inadaptación es resultado de la prudente y 
 protectora distancia con que trabaja la ciencia 
 - La conducta se adapta al ambiente en que vive la 
 persona 
- ¿Personalidad delincuente o conducta desadaptada? 
 - Hemos estudiado al “delincuente” en el contexto 
 anormalizador de la cárcel 
 - Por tanto, es el “recluso”, no el “delincuente” el 
 que estudiamos. 
 - Y eso que se plantea como características 
 personales que llevan al comportamiento 
 desadaptado no son sino “sanos” mecanismos de  adaptación a la cárcel, estrategias de 
 supervivencia 
 - Lo que está “loco” es el ambiente de la cárcel, no 
 la conducta que se adaptada a ese ambiente 
- Por eso, para entender las consecuencias de la cárcel, 
 es preciso partir de las características del contexto 
 penitenciario.

El trabajo esta publicado en la web del Ministerio de Educación de la Nación. Contrario a lo que machacaron algunos dirigentes opositores, la información que hay en las webs oficiales es abundante.

Completo en este enlace: http://www.me.gov.ar/curriform/publica/valverde_efec_carcel.pdf

8- Saborido

domingo, 15 de septiembre de 2013

¿Ya no sos igual?


Abel se refirió a la entrevista que Cristina Kirchner le dio a Hernán Brienza en la TV Pública. Agrego que tiene algunos cortes mal hechos y, para tratarse de una entrevista a la Presidenta de la Nación, que va grabada, y en un canal que ganó tanto en capacidad técnica, tiene problemas de sonido inadmisibles. Si tenés una productora y estás trabajando para una tira en Encuentro: el canal no te acepta esos problemas de sonido.

En lo particular, me pareció exagerado que usen una cuarta parte de la entrevista para hablar de la deuda externa. Por otra parte, es interesante que la Presidenta, al fin, proponga medir el presente con una vara que no sea la de la dictadura, ni la hiper de alfonsín, ni la decadencia menemista, ni el colapso de 2001-2002.

---------

@Marianokaleb hace acá una crítica durísima a la política de saturación que emprende el Gobierno Nacional y el bonaerense con la Gendarmería. Por cuestiones ideológicas propendo a estar de acuerdo (aunque con cierta aversión porque soy kirchnerista). No obstante tengo algunas cosas para agregar (?):

Una política de seguridad democrática no solo comprende a una política económica y social, sino a otras agencias del Estado, entre las que se encuentran las policías de seguridad, los tribunales penales y los de ejecución, los servicios penitenciarios, y, ay, ahora que está de moda la política municipal: los municipios! Pero ya no tanto con sus ansiadas policías, sino con presencia y mediación en el territorio, a través de otras agencias.

Porque una gran parte de los crímenes que se comenten en las zonas metropolitanas argentinas tienen origen en problemas de vecindad. La novia, el perro, el auto en la vereda, los ruidos molestos, las medianeras, y las resoluciones violentas de esos conflictos. Parece una pavada, pero la mayoría de los crímenes se cometen entre personas que se conocen mutuamente y no en salideras, entraderas, o robos al voleo.

-----------

La inseguridad es, claro, una sensación. Que también debe combatirse, ya que aísla a los ciudadanos, nos vuelve desconfiados, cerrados e insolidarios, conjugando así zonas urbanas con mayor criminalidad. Pero no se combate con crítica de medios. Ahí, las policías, tienen algo que ver. Pero también la urbanización y la forma en la que se vive el espacio público.

----------

Sobre las policías. El Gobierno Nacional decidió hace tiempo darle volumen a la policía. Pero, curiosamente, la demostración más fuerte de ello no fue el ascenso del Coronel Berni, sino la designación de Nylda Garre. Con ello, el Gobierno manifestó que lejos de desmantelar el entramado de las fuerzas de seguridad (o debilitar su capacidad), lo que quería era aggiornarlas a la Argentina del Siglo XXI y volverlas funcionales al poder político. Policías en los que los políticos puedan "confiar".

Ahora, asistimos al uso de esas Fuerzas. Veremos si ya se puede confiar, y qué resortes construye la administración Nacional para controlar el desempeño de las fuerzas luego de que, como es seguro, algún "exceso" salga a la luz.

viernes, 19 de agosto de 2011

Inseguridad: nuevas estadísticas y polémica


El ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires dio a conocer información estadística de la Procuración que indica una baja del 7,39 por ciento en los delitos cometidos en igual semestre de 2010. Si bien es factible una disminución en la tasa de criminalidad, la información no es confiable y se manipula según el interés.

El Ministerio de Justicia y Seguridad que conduce Casal, difundió datos elaborados por la Procuración General de la provincia de Buenos Aires, que indican una disminución de un 7.39 por ciento en los delitos cometidos, en relación al primer semestre de 2010. Sin embargo, la información de la procuración tiene bajo valor científico, y su uso político es tan conveniente para la prensa amarilla como para la dirigencia política, según los aspectos que se destaquen del informe.

El informe difundido por el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense consigna una disminución de un 7.39 por ciento de la cantidad de delitos cometidos en la provincia, y precisa que hubo una baja del 5,22% de los homicidios dolosos y de un 11% en ocasión de robo. Además, indica que de los 619 homicidios cometidos en el primer semestre de 2011, la mitad derivan de conflictos familiares o vecinales.

Pero los datos de la Procuración difundidos por Casal también fueron objeto de títulos catástrofe y discursos que describen un escenario distópico para el conjunto de los bonaerenses. La descontextualización de un escenario en el que convive un tercio de la población argentina genera enorme impresión, porque del mismo informe también se puede decir que en la Provincia se comete un homicidio cada 6 días, 324.832 delitos en un semestre, 75 por hora, y once denuncias por robos, hurtos y asaltos por minuto.

Lo que los medios de comunicación y el Gobierno de la Provincia no indican, es que de la información generada por la Procuración y difundida por el Ministerio no se desprende una “tasa de criminalidad”, que permita establecer altas y bajas en la comisión de delitos. Se trata de indicadores que señalan la cantidad de investigaciones que inician las fiscalías de la provincia. Y vale decir, que las investigaciones que se inician no siempre emergen de la comisión del delito denunciado, por eso se cursa una investigación.

Mientras que por otra parte, se cometen delitos que no son denunciados, y se denuncian otros que no son investigados. Es lo que se conoce como la “cifra negra”.

Si bien el contexto socieconómico permite suponer una disminución en la tasa de criminalidad, este tipo de información estadística no ayuda a defender ninguna política de seguridad democrática como pretende el Gobierno de Scioli. La falta de rigor científico en la elaboración de los datos difundidos y el contraste que inevitablemente existe entre la percepción individual y la fría información estadística sólo ayuda para que el Gobierno tenga más números para mostrar en la televisión, y para que la prensa amarilla horrorice por un supuesto escenario de caos y destrucción.

Publicado en Prensa3m

jueves, 3 de marzo de 2011

No Taaaan Distintos


En prensa3m escribí:

Luego de los discursos que inauguraron los períodos legislativos, tanto en el Congreso de la Nación como en la provincia de Buenos Aires, continúan las repercusiones sobre las menciones y omisiones al tema de la criminalidad y la seguridad. Ayer, la ministra de seguridad de la Nación Nilda Garré dijo que las diferencias entre la Nación y la Provincia son inventadas por los medios.

“Algunos medios han creado una oposición entre las autoridades de la Provincia (de Buenos Aires) y la Nación que es falsa”, dijo la ministra de Seguridad de la Nación. Y si bien la afirmación puede resultar inverosímil para el lector, hay mucho de verdad en esa expresión. Si bien son visibles las diferencias ideológicas que separan a Garré de Casal (una fue militante montonera en su juventud; y el otro trabajó en el Servicio Penitenciario) hay ciertos consensos básicos y antecedentes que no permiten a nadie, apuntar con el dedo acusador, no aún.

A pesar de la prédica y el estilo del ministro de Seguridad bonaerense Ricardo Casal, no es un funcionario que ordene a los jefes policiales reprimir ni expresa la necesidad de combatir la criminalidad con excesos policiales. Tampoco es un ideólogo de la tortura y el maltrato carcelario. Con todo, la precariedad en la que viven los presidiarios de la Provincia permite dudar del cumplimiento resocializador del servicio penitenciario, en tanto que la bonaerense no es una policía conocida internacionalmente por su mesura. Pero la realidad que nos circunda no es resultado de la voluntad de un funcionario, incluso la relación puede ser inversa en algún caso.

Por otro lado, la Federal cuenta con numerosas sospechas de corrupción, su actuación en el asesinato del militante Mariano Ferreyra y en el Indoamericano estuvieron muy lejos de ser ejemplos de disuasión y resolución de conflictos dignos de mención. Y la iniciativa del Gobierno Nacional de encarar una política de seguridad democrática y ciudadana acorde a un proyecto Nacional y Popular es un ingrediente novedoso en el menú presidencial.

En ese sentido, resulta exagerado acusar con el dedo a Scioli por no encarar una reforma que en Nación pudieron emprender hace muy poco tiempo atrás. Como ya hemos mencionado en esta columna, debe regir un criterio rector de toda política pública: Así como el accionar policial nunca debe generar daños mayores a los que habría provocado su ausencia, la voluntad de corregir las desviaciones que pueda tener un organismo, empresa o corporación, tampoco debe generar más daños de los que esa entidad ya genera por sí misma. La premisa puede resultar conservadora, y en un punto lo es, porque es un elemento necesario (sí que insuficiente) para la sustentabilidad y conservación de cualquier proyecto político.

El discurso gubernamental varió en mucho desde la llegada de Daniel Scioli. Mientras Arslanián combatía a la corporación policial, Scioli prefirió reparar lo que consideró una policía de “brazos caídos” y desmoralizada, y se exhibió comprando patrulleros y no pasando a retiro a centenares de efectivos policiales. Y si bien la reforma de la estructura policial se detuvo y el control político sobre la fuerza decayó, no hay una política de especial tolerancia al accionar policial cuando sus efectivos se extralimitan en sus facultades y cometen delitos. Los cambios en la estructura ministerial es un ejemplo de lo primero; mientras que el apartamiento de los efectivos que actuaron en José León Suarez y Baradero resulta un buen ejemplo de lo segundo.

La coincidencia en los Discursos de Cristina Fernández de Kirchner y Daniel Scioli, en la necesidad de despolitizar, desideologizar, y rechazar el aprovechamiento político y publicitario de la inseguridad y la criminalidad debe ser leído también en la misma clave. Ambos se sirven de herramientas que tienen distintos orígenes, pero tanto en la Provincia como en la Nación, prefieren una fuerza policial eficaz y confiable, aunque no todos tengan iguales condiciones y capacidades para encarar el mismo problema.

La calidad y complejidad que alcanzaron Cristina Fernández y Daniel Scioli en sus respectivos discursos quizás son explicativos de sus distintas capacidades. Y que la discusión sobre una política de seguridad ciudadana con fuerzas policiales a la altura de esa pretensión, no haya alcanzado a otros gobiernos provinciales también habla del lugar donde se ubica la centralidad de la política argentina y las capacidades, sí que diferentes, que algunos dirigentes que en camisa de once varas dicen lo que tiene que hacer la Presidenta o el Gobernador bonaerense, mientras en sus pagos no alcanzan los esfuerzos por balbucear una explicación a desapariciones y crímenes policiales inexplicables para distritos minúsculos y presupuestos exorbitantes.