jueves, 26 de mayo de 2011

Oficialismo y oposición: líneas de horizontes y puntos de fuga


La oposición permanece huérfana de dirigentes políticos, pero de convicciones firmes en su estrato social, compuesto mayormente por empresarios agroindustriales y mediáticos. El oficialismo consolida sus acuerdos y multiplica liderazgos.

La oposición permanece huérfana de dirigentes políticos, pero de convicciones firmes en su estrato social, compuesto mayormente por empresarios agroindustriales y mediáticos. En cambio el encuentro de los dirigentes nacionales del PJ que se realizó la semana pasada en La Plata , la armónica definición de las candidaturas porteñas, la gran participación de los santafesinos en la interna del Frente para la Victoria , son síntomas del enorme liderazgo que construye el kirchnerismo a lo largo y a lo ancho de todo el país. Pero además, expresa cuáles son los acuerdos estratégicos, y cuáles los perecederos, o los dudosos.

Entre el complejo discurso de Cristina, en el que dijo “ni explotación ni extorsión” y la cumbre del Partido Justicialista y el cierre de listas en la Capital Federal emerge la calidad de los acuerdos: a veces con tensiones, otras veces más distendidos, la CGT y el Gobierno Nacional son aliados estratégicos, porque sus acuerdos no se limitan a la distribución de cargos, sino que comparten un proyecto común.

El modelo que lleva adelante el Gobierno desde 2003 incorporó a 5 millones de personas al mundo del trabajo, eso amplió el campo de acción política de los sindicatos y robusteció su cantidad de afiliados. Mientras que la remuneración media real de los trabajadores registrados creció en un 56%.

En “El Resurgimiento Argentino” (2) de Eric y Alfredo Calcagno, se puede leer que “hay algunas preguntas básicas que estructuran la cuestión económica, vinculadas a la acumulación, a la producción y a la distribución de bienes y servicios: ¿quién genera la riqueza?, ¿quién se queda con esa riqueza? y ¿qué hace con esa riqueza? Lo curioso es que las respuestas a esas preguntas no son económicas sino políticas, y quien instrumenta las respuestas a esas preguntas… es quien detenta el poder del Estado.” Resulta necesario entender que el sentido en el que el Gobierno responde esas preguntas, coincide con el deseo de la CGT.

En tanto que en los términos más fríos, del crecimiento político sectorial, el sindicalismo argentino debe su empoderamiento no sólo a la pericia y el compromiso de sus dirigentes, sino también al modelo económico. En una reciente entrevista que hizo LOCP(1) con el dirigente de la Juventud Sindical Pablo Lombardi, consignó que “el 80% de los que se incorporaron al mercado de trabajo en los últimos años son menores de treinta años, por eso la emergencia de la Juventud sindical”.

Por su parte, el Gobierno Nacional no puede Ser, si no cuenta con el apoyo de los trabajadores, y mucho menos de aquellos que están organizados. Menos posibilidades tiene de prescindir de ellos después del conflicto por la 125, cuando profundizó aún más el sentido y la precisión de su orientación nacional y popular.

Porque el modelo kirchnerista tiene muchos beneficiarios, pero hay dos sectores que son centrales: la oligarquía agroindustrial y los trabajadores. Mientras que las corporaciones de la agroindustria se volcaron casi por completo a la oposición, a pesar de lo mucho que se beneficiaron, los trabajadores, los organizados, pero también los que no lo están, dan sustento y proyección a la fuerza política que gobierna, por una razón simple, les va mejor así, son 5 millones más que en 2003 y su salario real mejoró en promedio un 56%.

Mientras Cristina Fernández de Kirchner ofrece un presente sólido, capacidad para interpretar el pasado, y proyección hacia el futuro; la oposición reniega del pasado reciente, desconoce el presente que vivimos, y es incapaz de dibujar dos trazos de un futuro del que sean protagonistas. Hasta aquí, la oposición sólo pudo dibujar el punto de fuga.

Fuentes:
1: LOCP (www.laotracaradelpatacon.blogspot.com)
2: El Resurgimiento Argentino; Eric Calcagno y Alfredo Eric Calcagno; Instituto de Estudios Políticos – Facultad de Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Lomas de Zamora; 2011.

Para Prensa3m

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