lunes, 29 de noviembre de 2010

Un mes mas tarde


A un mes de la muerte de Néstor Kirchner emergen balances de diverso tipo: sobresale la estabilidad del sistema político, que hoy hegemoniza el peronismo kirchnerista; la gobernabilidad y la capacidad de Cristina Fernández para asumir sus responsabilidades sin Néstor. Los balances sobre el período que comenzó en 2003 lo hicimos todos los argentinos a poco de enterarnos de la muerte del ex Presidente, y eso iluminó la adhesión de grandes mayorías a un proyecto político que ahora, tiene a la Presidenta como única conductora. Por su propia vocación de mayorías, la adhesión hacia la Presidenta disciplinó al peronismo y generó la diáspora del peornismo Federal. La Juventud politizada, un nuevo emergente social que busca una organicidad que permita transformar la energía química de los jóvenes en fuerza política.

Mientras algunos dirigentes opositores toman vacaciones, otros fatigan los teléfonos para resolver rencillas internas; y otros (aunque a veces son los mismos) recorren los canales de televisión denunciando improbados hechos de corrupción, cuando no el propio ejercicio de la política. En el arco contrario, los kirchneristas se desvelan imaginando cuáles serán las lógicas y las formas que organicen la oleada de voluntades que se suman a la militancia política; se reconstruye el retrato de Néstor, se discute cuáles son las reivindicaciones que profundizarán el modelo de gobierno, su viabilidad, su pertinencia. Con ese orden de cosas, será difícil que la tan mentada alternancia entre oficialismos y oposiciones se pueda constituir en una realidad.

El viernes 26 el dirigente de La Cámpora Andrés Larroque visitó la ciudad de La Plata para lanzar a esa organización en la ciudad. Después de un acto en la Plaza Moreno hubo una comilona abierta en el Centro Cultural Oesterheld. Esa noche el lugar desbordó de gente, que terminó inundando la calle en la madrugada del 27. El relato es micro, pero ilustra el momento político que vive el kirchnerismo. Al respecto se escribieron varias crónicas, en cambio no hubo ningún relato sobre reuniones de la militancia del Pro, o de la UCR. Otro síntoma de este estado de bienestar que vive el oficialismo es la excelente elección que hizo el kirchnerismo en la Facultad de Sociales de la UBA , tradicionalmente hostil al peronismo. El Partido Obrero ostentó un cómodo y lejano cuarto lugar.

El sábado la JUP 73, un grupo de militantes políticos que en aquellos años compartió su militancia en la Juventud Universitaria Peronista se reencontró en el auditorio del Colegio Nacional. La particularidad del encuentro fue la presencia de muchos jóvenes, la mayoría recién incorporados al kirchnerismo. Después de algunas referencias al pasado y otras al ex Presidente Néstor Kirchner, el debate estuvo dominado por la necesidad de reconstruir el relato de la militancia de los setenta, desmitificarla, y por otro lado la necesidad organizar a La Juventud. Ese mismo sábado la JUP de los ochenta, por el mismo precio "invitó" a una cena. Las dos convocatorias expresaron con claridad el deterioro que sufrió el peronismo entre los ochenta y los noventa, siendo los ochentosos a la JUP de los 70, lo que Coldplay es a Radiohead, o lo que la soda es al buen vino.

Consultados por las nuevas formas que asumirán las organizaciones kirchneristas para contener a tantos, los dirigentes transparentan que no tienen los manuales de tripulación para pilotear en estos aluviones, como sí ostentan los dirigentes de izquierda, muy preparados para un aluvión que aún no salpica sus archipiélagos.

En ese sentido, el dirigente de La Cámpora Andrés Larroque, dijo en el programa La Otra Cara del Patacón (FM Universidad de La Plata ) que “hay que ser muy creativos para poder dar cuenta de este aluvión de compañeros que quieren militar”, pero no brindó detalles. A la distancia, el criterio que prima parece ser el de postergar las rencillas internas y generar ámbitos de participación más amables, donde el sacrificio no sea la regla de una disciplina que debería brindar mas satisfacciones que desencantos.

A un mes de la muerte de Néstor, se releva que Argentina construye un nuevo mito. Por los próximos cincuenta años habrá argentinos que podrán referirse a él con elogios y admiración que sólo se dispensa a un líder, y del relato de Néstor Kirchner se configurará el sistema métrico que medirá a los dirigentes venideros.

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Foto: Agustina Jakovchuk

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